Durante Su Duelo: Dos Cosas Que Aprendí

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Mi suegra falleció de Cáncer a los 62 años.

"Yo también te amo" fueron las últimas palabras que le dijo a mi esposa su mama. Su madre amorosa, gran admiradora, y la que mas la apoyaba.

Nos enteramos de las noticias durante una visita en la tarde en su casa. Ella estaba perdiendo su capacidad para comer y tomar. Y nuestras mentes ocupadas y desesperadas pensando en nuevas formas para intentar ayudarla.

Despues de un par de horas mi esposa, su hermano, y yo nos salimos a recoger una pizza para la cena. Cuando volvimos, Carol se había ido.

Lloramos, la abrazamos, y la besamos hasta que su cuerpo se puso frío y descolorido.

Durante dos meses, a pesar de la falta de progreso, mi esposa y yo nos haviamos convencido que podiamos curar a Carol. Leí sobre muchas historias de personas con cánceres avanzados que inesperadamente lograron superar sus probabilidades usando métodos alternativos de curación. Entonces pensamos "¡Si ellos lo hicieron, Carol definitivamente también lo podia hacer!"

Carol siempre estuvo dispuesta a darlo todo, y nunca se dio por vencida. Ella luchó y nos amó hasta el final.

La muerte de mi suegra fue la primera vez en mi vida que estuve en el epicentro de una pérdida tan traumática y disruptiva.

Durante esta dificil experiencia, aprendí dos cosas que me ayudaron a comprender y apoyar mejor a mi esposa durante su pérdida.

Lo primero es "No te ahogues"

Después de compartir las malas noticias con familiares y amigos, algunos pensaron dos veces antes de llamar, y otros ni siquiera se pusieron en contacto para mostrar su apoyo. No sabían qué decir.

Ser familia o amistad se trata de amar y apoyarse mutuamente en las buenas y en las malas. Entonces, cuando alguien cercano sufra una pérdida significativa, aunque no puedas sentir o entender por lo que está pasando, de todos modos, esta allí para ellos.

Amar a los demás en momentos como estos es acerca de ser un buen oyente. Ser paciente y una almohada. Acercándote a escuchar, reír y llorar con ellos. Todo lo demás en tu mente, cualquier miedo, para no tender la mano o aparecer cuando más lo necesites, es una pobre excusa.

Entonces no te ahogues. Se un buen oyente, ten paciencia y esta allí.

La segunda cosa es "Deja que cocinen su sopa"

Una lección que aprendí de un libro para niños sobre el duelo.

Al ver a mi esposa con tanto dolor, todo lo que podía pensar era cómo ayudarla a volver a la normalidad y feliz lo más pronto posible. Empecé a planificar cosas para que se relajara y se distrajera. Y cada vez que ella se ponia a llorar, trataba de ayudarla a calmarse.

A veces me siento como un héroe. Pero algunas otras veces, después de decirle algo que no quería escuchar, "bebé, tu madre se fue, no puede volver", me sentía más como un villano. Estaba perdido y confundido.

Hasta que unos dias despues, me tope con un libro para niños llamado "Sopa de lágrimas". La historia trata sobre una mujer, que trabaja através de una pérdida en su vida, mezclando sus emociones y recuerdos en una gran olla de Sopa de Lágrimas.

El mensaje del libro es que el dolor lleva tiempo, mucho más de lo que nadie quiere, y es como hacer una gran olla de sopa. Y al igual que todas las recetas, todos tienen su manera de hacerlo. 

Cuando apoyes a alguien que esté haciendo sopa de lágrimas, no los apresures. Permiteles que cometan errores, que sufran de manera diferente a como tu lo harías, y evita darles respuestas fáciles o decirles cómo se deben sentir. Haz que se sientan cómodos llorando frente a ti.

Recuerda, es su receta, no la tuya

El dolor es físico y emocionalmente agotador. A veces puede ser irracional e impredecible. Cuando un ser querido pasa por una pérdida en su vida, no los ayudes a superarla o a recuperarse de ella. Ayúdales a "pasar" por su pérdida.

Así que no te ahogues, esta ahí para ellos, y simplemente deja que cocinen su sopa.